domingo, 6 de junio de 2010

El aprendizaje y desarrollo de competencias

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?...

Por supuesto que no, a través de un examen, preguntas y respuestas en la exposición de una clase, o dejar tareas a través de la investigación, solo dan algo de información del logro de los estudiantes.
Si se está convencido de que las necesidades del mundo actual es cambiar las prácticas educativas que solo han evaluado la información acumulada en la memoria de los estudiantes, y darle paso a la educación basada en competencias, que tiene una aproximación multidimensional en tanto que involucra diversos componentes en su desarrollo, todos ellos en un mismo nivel de importancia, de tal manera que en la actuación de una persona competente, no solo se manifiestan sus comportamientos técnicos y metodológicos, sino también sus atributos personales y su forma de relacionarse socialmente (Tejada, 1999), en otras palabras, una persona competente es quien moviliza sus conocimientos, habilidades y actitudes en un nivel esperado; será necesario que replantemos toda la forma de trabajar, tomando en cuenta en todo momento que el hecho educativo involucra a la evaluación como parte del proceso, es la evaluación es una actividad dinámica, continua y permanente, de ninguna manera asilada o segmentada.
El docente tendrá que integrar la evaluación, a su plan de trabajo como parte fundamental de su tarea educativa, con la finalidad de que reflexione en base a los resultados obtenidos, que analice lo que sucede en el proceso de enseñanza aprendizaje de tal manera que le permitan hacer altos en el camino y replantee o modifique, si es necesario sus estrategias didácticas.
La evaluación centrada en el aprendizaje, se define como un proceso que ha de realizarse en diferentes momentos, con distintos procedimientos, con variedad de instrumentos, definiendo criterios y parámetros.
La evaluación tiene diversas funciones y puede realizarse en diferentes momentos. Se reconocen principalmente tres funciones de la evaluación: diagnostica, sumativa y formativa. De manera general se puede decir que la evaluación diagnóstica evalúa los conocimientos previos de los alumnos antes de comenzar con una etapa de aprendizaje con el propósito de realizar la planeación del curso. En la evaluación sumativa se evalúan productos con el propósito de verificar el logro de los objetivos planeados, y en la evaluación formativa se evalúan procesos más que productos y su propósito es proporcionar información para mejorar el aprendizaje y la enseñanza.

La evaluación autentica se presenta como una alternativa a las prácticas de evaluación centradas en los resultados del aprendizaje y cuya principal fuente de recolección de información es por medio de pruebas objetivas y de lápiz y papel (Díaz-Barriga, 2006). Se le denomina evaluación autentica porque, a través de actividades significativas, exige de los alumnos, el empleo de sus conocimientos previos y el aprendizaje reciente en conjunción con estrategias y habilidades, que los conduzcan al desarrollo de actividades significativas con cierto grado de complejidad, de pertinencia y trascendencia personal y social. Las características de una evaluación auténtica pueden resumirse en los siguientes puntos (Paris y Ayres, 1994):
• Es consistente con las prácticas del aula. Tiene validez instruccional y curricular porque los procedimientos de evaluación y su contenido se derivan del aprendizaje diario de los alumnos.
• Recopila evidencias diversas de múltiples actividades.
• Promueve el aprendizaje y enseñanza entre los alumnos.
• Refleja criterios y valores locales. Los criterios se establecen con base en acuerdos entre maestros y entre maestros y alumnos y por tal razón, pueden ser modificados.

El objetivo de la evaluación auténtica es, que tanto alumnos como profesores, obtengan información importante y relevante acerca del desarrollo de conocimientos y habilidades complejas durante el proceso de enseñanza, por tal razón se centra fundamentalmente en procesos ms que en resultados (Ahumada, 2005), principalmente en el desempeño de los alumnos (Díaz-Barriga, 2006). La evaluación auténtica plantea nuevas formas de concebir las estrategias y los procedimientos de evaluación, propone una serie de instrumentos de recolección de información cuyo diseño y empleo requieren de conocimiento, flexibilidad y práctica constante de los docentes, pues el dominio de su ejecución precisa ser revisado constantemente para su mejoramiento (Ahumada, 2005).


LUZ MARÍA GRIJALVA DÍAZ.

4 comentarios:

  1. Hola maestra Luz;
    Esta muy completo su trabajo, pero considero que una educación tiene que adjuntar los conocimientos cognoscitivos, procedimentales y actitudinales, para que un joven llegue a ser competente en este mundo globalizado, pero mejor aún poner al alumno bajo algún tipo de presión para desarrollar más que un aprendizaje significativo, un aprendizaje situado.

    Saludos.

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  2. Hola muy completo tu blog, refuerzo su comentario final donde nosotros como docentes debemos estar actualizados y comprender el papel que tomamos ya no como poseedores del conocimiento absoluto sino tenemos que aprender a ser facilitadores de ese conocimiento.

    Saludos compañera Luz María

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  3. Hola compañeros:

    Agradezco sus valiosos comentarios....saludos...Luz María

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  4. Luzma, muy interesante tu repuesta a la pregunta planteada: ¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?..
    Desde luego que es una pregunta provocativa, que invita a la reflexión y a la disquisición. Gracias Luzma por tu participación.

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